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Depresión
03-03-2009
 La OMS (Organización Mundial de la Salud) ubica a la depresión, al lado de la esquizofrenia y la psicósis como las enfermedades en mayor crecimiento entre la población de jóvenes adultos y adultos a nivel mundial, los niveles de crecimiento de los padecimientos psicológicos empiezan a ser alarmantes... leer más>
Un experto de la OMS dice que depresión, esquizofrenia y psicosis podrían ser las "pandemias psicológicas del futuro entre los jóvenes"
El aumento de la violencia gratuita en gente joven, el creciente consumo de drogas, el incremento de los suicidios y nuevas patologías como la adicción a Internet o al móvil, dibujan un panorama en el que "por falta de valores y cohesión social"
La depresión, la esquizofrenia y los trastornos psicóticos son las enfermedades que cuentan "con más papeletas" para convertirse en las "pandemias psicológicas del futuro" del mundo globalizado, donde el aumento de la violencia gratuita, el creciente consumo de drogas, el incremento de los suicidios y nuevas patologías como la adicción a Internet o al móvil, dibujan un panorama en el que "por falta de valores y cohesión social", los jóvenes están "sustituyendo la protesta colectiva, la huelga, por la baja laboral".
Así opina el psiquiatra Manuel Desviat, director del Instituto Psiquiátrico José Germain de Leganés (Madrid), miembro del grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Salud Mental, quien explicó a Europa Press que todos estos factores se "entrecruzan" para construir un perfil de joven que aparece "cada vez más" en la sociedad y que puede ser quien sufra estas patologías.
Un buen ejemplo de cambio de perfil que se está produciendo entre los adolescentes de todo el mundo es el asesinato en Liverpool de un niño de 11 años de edad supuestamente a manos de dos adolescentes de 14 y 18 años que le habrían disparado en plena calle sin motivo aparente. Este último caso, que ha contado con amplia cobertura en los medios locales, no es un hecho aislado, ya que sólo en Londres este año han muerto 17 adolescentes a pistola o navaja.
"El policonsumo de fármacos, el aumento de los perfiles de violencia entre la gente joven, violencia gratuita como vemos en los informativos; el aumento de los ingresos en urgencias por el consumo de cannabis, cocaína o alcohol sobre todo en fin de semana, donde beben en los "botellones" hasta caerse son factores, hábitos, que se mezclan y que perfilan a veces por mimetismo con el resto del grupo, el perfil de muchos adolescentes que en el futuro, podrían llegar a desarrollar conductas psicóticas, problemas de drogodependencia o trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia", aseveró.
El experto, ex presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría y Profesionales de la Salud Mental (AEN), señaló también que a este tipo de conductas contribuye la aparición de nuevas patologías como la adicción al móvil o a Internet, que a su juicio fomentan "la tendencia del individuo al aislamiento" para cuya curación "contamos con tratamientos pero carecemos de compromiso social para que el problema se solucione de verdad", apostilló.
LA PELIGROSA ADICCIÓN A INTERNET.
"La adicción a Internet facilita el aislamiento, la necesidad de tener al lado sólo al un otro virtual. Se trata de una adicción como las demás, como la adicción al móvil o al sexo, pero en un registro diferente (...) Vivimos en un mundo lleno de adicciones por falta de creencias para llenar el vacío. Se puede decir que la sociedad actual está sustituyendo la protesta colectiva, la huelga, por la baja laboral porque no hay sentimiento de comunidad, no hay gente que se una con otros para hacer cosas", reflexionó.
Las medidas que defiende la OMS para enfrentar estos trastornos se basan en la prevención y la detección precoz en el seno familiar, los colegios y desde las consultas de Atención Primaria (AP). A su juicio, es importante trabajar "por escalones" en la estrategia de salud mental para que no se trate siempre el problema en el hospital, cuando ya está muy avanzado. "Ante una curva peligrosa, es mejor construir antes en la zona un "quitamiedos" que un hospital", acotó.
¿Los niños también se deprimen? Durante años se ha negado la existencia de enfermedad depresiva en los menores. Ahora sabemos que hay muchos niños sumidos en ella, pero, a menudo, cuesta diagnosticarla... porque aparece enmascarada, camuflada bajo síntomas aparentemente banales (inapetencia, irritabilidad, insomnio, enuresis, etc.). Se puede decir que aproximadamente el dos o el tres por ciento de todos los niños con un comportamiento alterado presentan depresiones de grado medio a severo, y otro seis a ocho por ciento de carácter leve. Su incidencia es prácticamente el doble en el sexo femenino.
Es importante conocer que la depresión es una de las respuestas posibles ante el sufrimiento, pero no hay que confundirla con éste, ni tampoco es la única respuesta posible del niño (antes puede probar con las actitudes de rechazo, cólera o rabia). La reacción depresiva viene a ser como la última posibilidad para evitar la impotencia ante el sufrimiento físico y psíquico. En el núcleo de toda depresión existe, siempre, un sentimiento de pérdida interna. De algo querido que se nos ha ido o hemos perdido.
El denominador común de la enfermedad depresiva es la tristeza extrema (el toedium vitae de los latinos). Sin embargo, como ya he dicho, bastantes veces no se manifiesta como tal, sino enmascarada a través de síntomas aparentemente ajenos. En los adultos tenemos, por ejemplo, el insomnio pertinaz que no cede a los somníferos, o el dolor de espalda que no calman los analgésicos. En la infancia, especialmente en los niños pequeños, aparece casi siempre muy camuflada y es difícil llegar al diagnóstico.
Adolescencia y depresión
Los adolescentes depresivos se aproximan más a la clínica del adulto, siendo típicos los dolores de cabeza y de espalda, los insomnios, el mutismo, los tics, la obesidad y, también, el adelgazamiento (anorexia, bulimia). Su sintomatología psíquica oscila entre la actitud pasiva-inhibida, propia de las chicas, y la actitud activa-agitada, frecuente en los chicos. Las adolescentes depresivas son con preferencia tristes, inhibidas en sus relaciones sociales, obedientes en casa, discretas y tranquilas (lo que se ha venido en llamar “síndrome de la Cenicienta”), mientras que los varones son rebeldes, irritables, miedosos, temerosos a la hora de establecer contactos y agresivos en su relación social.
Lo peligroso es que cuando un niño o un adolescente tocan fondo en la depresión (del latín deprimere, hundirse) tienen pocos recursos para salir a flote por sus propios medios (a los adultos también les cuesta, pero tienen más ayudas a su alcance y saben cómo solicitarlas). A la población menuda tenemos que echarle una mano con urgencia. Porque, ya es sabido -aunque a veces nos duele reconocerlo, ya que implica una negligencia o un fracaso total del soporte familiar y social que debería estar involucrado- que los menores también se suicidan... y mucho. Y esto cuestiona el buen funcionamiento de la sociedad en pleno.
Sin ánimo de ser tremendista, pero sí de ser realista, como profesional de la salud mental tengo la obligación de manifestar mi preocupación. Todos -padres, educadores y sanitarios- tenemos que agudizar nuestra supervisión de este trastorno que hace tan trágicos estragos anímicos. Y en particular quiero hacer una llamada de atención a los compañeros, a los amigos que conocen a fondo al muchacho que ahora, de pronto, deja de salir con ellos, no responde a sus llamadas o se recluye en casa para esconder su tristeza. Esta red de maravilloso soporte que es la amistad de los iguales tiene que ser centinela para detectar precozmente esta inflexión en la vida de alguien que tenemos cerca y avisar con premura a quien corresponda. Así pueden salvar una vida. Para terminar, quiero sólo recordarles un último dato: un adolescente tiene ahora el doble de posibilidades de sufrir una depresión de las que tenían sus padres y el triple de las que tenían sus abuelos.
Dr. Paulino Castells Profesor de la Universitat Abat Oliba CEU
La depresión mayor se ha incrementado con el tiempo, se presenta a edades cada vez más tempranas y parece aumentar especialmente en los varones jóvenes. La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido.
El suicidio entre los adolescentes ha tenido un aumento dramático recientemente a través de la nación. Cada año miles de adolescentes se suicidan en los Estados Unidos. El suicidio es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para los de entre 5 y 14 años.
Un estudio de la UNNE afirma que un 65% de estudiantes de una escuela secundaria de Corrientes presenta síntomas depresivos junto con factores de riesgo, como consumo de alcohol y sustancias tóxicas. Un estudio similar realizado en una escuela rural presenta indicadores similares
Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, incertidumbre financiera y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio aparenta ser una "solución".
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